día90
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nos marcamos a mordiscos las nucas. nos besamos mucho. hasta que nos confundimos los labios y los besos y ya no sabemos quién es de quién. nos amordazamos. tú te vuelves simple, sin tanta moral ni tanta ética. y hablamos toda la noche y de todo. del tiempo que nos han robado al no dejarnos conocer antes. de mis labios amor-atados. así. hasta morir de sueño. hasta amortiguar el compás de nuestras respiraciones. me despierto, muy tarde, y sigues a mi lado. abrazado porque no te gusta dormir solo. es un día mortecino. pero sonríes y todo tiene sentido: los pájaros que sobrevuelan tus cejas; los sueños previos a ti; las ganas, el sexo, las tripas; la amortización de nuestro amorfo amor.
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