Brotar entre lo árido
- donde nada nacía -
me ha costado el mismo tiempo
que tiempo cuesta engendrar vida.
"Los hombres olvidan siempre que la felicidad humana es una disposición de la mente y no una condición de las circunstancias." John Locke.
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divendres, d’octubre 26, 2018
diumenge, de desembre 28, 2014
Lo que no es
Mira los animales
comiéndose todas las semillas de la tierra,
cargando en sus estómagos los embriones
de las flores que no brotarán,
de las plantas que no crecerán.
Hay más posibilidades que realidades,
más dudas que certezas.
Esta mañana casi lloro al darme cuenta
de que la vida está hecha de las cosas que no serán,
de las cosas que nunca han sido,
de las otras decisiones,
de los besos que no hemos dado
incluso de los bebés que no nacieron
que se agarran al pecho como un estigma
y, sorprendentemente, toman forma
y terminan siendo reales,
aunque nunca llegasen a existir.
comiéndose todas las semillas de la tierra,
cargando en sus estómagos los embriones
de las flores que no brotarán,
de las plantas que no crecerán.
Hay más posibilidades que realidades,
más dudas que certezas.
Esta mañana casi lloro al darme cuenta
de que la vida está hecha de las cosas que no serán,
de las cosas que nunca han sido,
de las otras decisiones,
de los besos que no hemos dado
incluso de los bebés que no nacieron
que se agarran al pecho como un estigma
y, sorprendentemente, toman forma
y terminan siendo reales,
aunque nunca llegasen a existir.
dilluns, de febrer 17, 2014
Vómitos XX
Hoy es uno de esos días en los que necesitaría que me graparas el alma a mordiscos
y que aislaras estos vacíos que me carcomen.
Que fueras cimiento para mi única verdad: que sólo tú me conoces.
Sin embargo, estás ya muy lejos
en otra cama, en otra habitación.
Devuélveme mi saliva, que no sé quién soy.
y que aislaras estos vacíos que me carcomen.
Que fueras cimiento para mi única verdad: que sólo tú me conoces.
Sin embargo, estás ya muy lejos
en otra cama, en otra habitación.
Devuélveme mi saliva, que no sé quién soy.
dimarts, de juliol 23, 2013
Pan duro
Sujetar el alma
que se resbala
entre mis dientes
tras cada bocanada
de aire de verano
caliente. Que quema.
Es un aire que no oxigena
pero alienta
a seguir en esta carrera
que nunca gano.
Llegar a casa
después de ocho horas
para comer el pan
de cada día
y que sea duro.
Y repetir.
Bocado tras bocado,
saliva tras saliva.
Ya nada es tuyo
y a mí
me arde el pecho
de este aire de agosto.
Me duelen los dientes
de tanta crosta.
Pero sobre todo me duele
la lengua
de tanta palabra
que no te llega
porque ya no estás.
que se resbala
entre mis dientes
tras cada bocanada
de aire de verano
caliente. Que quema.
Es un aire que no oxigena
pero alienta
a seguir en esta carrera
que nunca gano.
Llegar a casa
después de ocho horas
para comer el pan
de cada día
y que sea duro.
Y repetir.
Bocado tras bocado,
saliva tras saliva.
Ya nada es tuyo
y a mí
me arde el pecho
de este aire de agosto.
Me duelen los dientes
de tanta crosta.
Pero sobre todo me duele
la lengua
de tanta palabra
que no te llega
porque ya no estás.
dissabte, de juny 08, 2013
Sobre la posesión y la pérdida del ser
Llevo un tiempo buscando
el remiendo para este cuerpo
desde que lo dejó de ser
su cuerpo limítrofe.
Quiero contarle
que nada de esa cara es mío:
no me pertenece esa sonrisa
como tampoco son míos los dientes que la estucan.
En resumen, quiero contarle
(hacerle una lista)
todo lo ajeno que hay en mi vida
que, en realidad, es casi todo,
porque casi nada ya es mío.
(Ni siquiera este cuerpo).
Quiero decirle que no me acostumbro
a la orfandad de la carne.
A que ya no me quiera
(o ya no le importe).
La carne, siempre la carne,
tan muerta y ajena como él;
como su lengua
(llena de carne).
Tal vez sea precisamente por eso,
por lo ajeno que es todo lo que ya no me pertenece,
que ya no me quiere.
Porque ya todo es suyo.
el remiendo para este cuerpo
desde que lo dejó de ser
su cuerpo limítrofe.
Quiero contarle
que nada de esa cara es mío:
no me pertenece esa sonrisa
como tampoco son míos los dientes que la estucan.
En resumen, quiero contarle
(hacerle una lista)
todo lo ajeno que hay en mi vida
que, en realidad, es casi todo,
porque casi nada ya es mío.
(Ni siquiera este cuerpo).
Quiero decirle que no me acostumbro
a la orfandad de la carne.
A que ya no me quiera
(o ya no le importe).
La carne, siempre la carne,
tan muerta y ajena como él;
como su lengua
(llena de carne).
Tal vez sea precisamente por eso,
por lo ajeno que es todo lo que ya no me pertenece,
que ya no me quiere.
Porque ya todo es suyo.
dimecres, de desembre 05, 2012
Símbolos
Que se me rompan las cosas es solo un símbolo.
Como lo es que ya no vayas a volver,
o la edad que no tengo.
Es un símbolo de mi involución,
de que estoy hecha añicos.
De que, como el corcho, estoy más vacía que llena
y por eso floto
aunque yo solo quiera hundirme.
Meter la cabeza dentro.
Bucear el silencio
y dejar de preguntarme:
¿cuánto hace que no me divierto?
Como lo es que ya no vayas a volver,
o la edad que no tengo.
Es un símbolo de mi involución,
de que estoy hecha añicos.
De que, como el corcho, estoy más vacía que llena
y por eso floto
aunque yo solo quiera hundirme.
Meter la cabeza dentro.
Bucear el silencio
y dejar de preguntarme:
¿cuánto hace que no me divierto?
dilluns, d’octubre 29, 2012
Reset
Hay una mancha de sangre en el lavabo
y tú no conoces esa parte de mí.
El primer pinchazo llega siempre al despertarme.
A partir de ahí ya todo es mejor.
La explicación fría, los ojos llorosos,
el aliento que no te di,
el perdón que nunca dije,
ese adiós, seco, inerte;
y yo llorando de camino a casa.
Tú no conoces esa parte de mí.
El calor en el espinazo
cuando me dijiste que me querías,
tú no lo sabes pero
yo sabía ya que eso era malo,
que se acabó.
Game over.
Y a pesar de todo lo intenté.
Y tú no conoces esa parte de mí.
Desde entonces habito
este cuerpo yermo
y hago esfuerzos casi estériles
por ser mejor persona, por querer más fuerte y por no hacer daño.
A veces siento que en realidad,
todo esto es un examen
y que espero tu corrección
que nunca llega
porque tú no conoces esa parte de mí.
Ya no hago las cosas tan mal
aunque es verdad que no te quise como debía
como es verdad que tú no me perdonas.
Este cuerpo que resido te es extraño
y escribiendo esto me doy cuenta
de que es normal,
de que hay más de mí sin ti que contigo;
de que tú ya no conoces casi nada de mí.
y tú no conoces esa parte de mí.
El primer pinchazo llega siempre al despertarme.
A partir de ahí ya todo es mejor.
La explicación fría, los ojos llorosos,
el aliento que no te di,
el perdón que nunca dije,
ese adiós, seco, inerte;
y yo llorando de camino a casa.
Tú no conoces esa parte de mí.
El calor en el espinazo
cuando me dijiste que me querías,
tú no lo sabes pero
yo sabía ya que eso era malo,
que se acabó.
Game over.
Y a pesar de todo lo intenté.
Y tú no conoces esa parte de mí.
Desde entonces habito
este cuerpo yermo
y hago esfuerzos casi estériles
por ser mejor persona, por querer más fuerte y por no hacer daño.
A veces siento que en realidad,
todo esto es un examen
y que espero tu corrección
que nunca llega
porque tú no conoces esa parte de mí.
Ya no hago las cosas tan mal
aunque es verdad que no te quise como debía
como es verdad que tú no me perdonas.
Este cuerpo que resido te es extraño
y escribiendo esto me doy cuenta
de que es normal,
de que hay más de mí sin ti que contigo;
de que tú ya no conoces casi nada de mí.
dimarts, d’octubre 09, 2012
Primeros pobladores
Ya nunca seremos los primeros pobladores de la Tierra. Necesito recordártelo, que me sepas contemporánea, tan en mis horas, tan entre tu tiempo. Hoy, al pasar la ITV, un hombre se metió bajo la Tierra para mirar las tripas del coche. Qué habrán encontrado después de tantos años mirando las tripas desde el centro de la Tierra: gatos muertos, palomas muertas. Acaso a los primeros pobladores, encallados en el eje de dirección, permitiendo que en este camino siempre avancemos, siempre recto. Y aunque así sea, no. Los primeros pobladores no seremos ni tú ni yo.
dimecres, de setembre 12, 2012
Bangkok II
No sé si soy una persona espiritual. Sé que me dieron la opción de no creer en nada, pero no sé si asumí esa agnosticidad por rutina o por convicción. El caso es que de repente me veo rodeada de fe. De gente que se arrodilla ante una estatua y le ofrece dinero. Gente que cree que hay algo más y parte de mí parece despertarse y, por instantes, me descubro pidiéndole a una figura un trabajo, que mis amigos duren, ser feliz. El cuento de mi vida.
Nuestras pituitarias ya se han acostumbrado al olor a pescado, a carbón asando pollos, al gas, a la basura de muchos días y a la contaminación y ya paseamos tranquilos. Mientras camino, miro a la gente que me cruzo a los ojos y a veces les intimido. Me pregunto si serán felices. No sé por qué me asalta esa intriga por la felicidad humana en una callejuela de Bangkok y no en el metro a las ocho de la mañana. Posiblemente allí hayan más infelices que aquí. Bastaría con empezar por mí misma, al otro lado del espejo de allí. Con las viejas cicatrices, los viejos hábitos, mi conocido cuerpo, siempre igual, ni suficientemente flaco ni suficientemente grueso. Y la infelicidad mía semanal que se evapora cuando por fin rompo el letargio y me hundo en la luz amarilla de la calle que me lleva a tu casa, con televisores siempre verdes por el césped, porque es sábado y hay fútbol. Y llego al edén, que es tu casa, donde las cosas aún son bonitas y todavía queda espacio para la fe. Dónde todavía existe un hueco para la esperanza. Donde aún queda algo en lo que creer, aunque sea agnóstica por rutina, de lunes a viernes.
dilluns, de maig 28, 2012
Tus sesenta
No sé cómo devolverte el texto que te debo. Podría ponerlo bajo tu almohada, un memorándum por los tiempos en los que dejabas mis dientes de leche, convertidos en quinientas pesetas, bajo mi cabeza. Solo yo sé cuántas veces empecé a escribir esto y no sé si podré terminarlo. Debería enseñarte dónde guardo los puntos para estas frases que nunca termino. Están aquí, sellando este cuerpo ya casi cicatrizado. Algún día toseré y saldrán disparados, tal vez sin sentido, pero empezarán a haber puntos y a parte, tal vez finales, quién sabe. Tal vez finalice entonces el miedo que le tengo a los cumpleaños. Lo siento, tú sabes que de algún modo emprendí la lucha a través de tu imagen soplando las velas, en este cumpleaños silencioso que celebramos. Sesenta. Sé que te debo un texto pero no sé cómo se agradece la vida, y me cuesta escribirlo. Buscar las palabras adecuadas para que lleguen a ti y se conviertan en lo que son: amor, gratitud, comienzo. Lo intento y nada me convence, pero no me canso. Nadie se cansa de luchar si no está solo y yo no lo estoy porque siempre estás tú. Quería decirte que tú tampoco estás solo. Ni lo estarás. La soledad se cultiva como se cultiva este odio que siento algunas veces por quien no me merece. Pero este texto iba de ti, papá, que siempre me desvío. De cómo decirte que te quiero sin que sea tan evidente. Resulta que en este final de mayo, lo único que querías era un texto por tu cumpleaños. Y yo te traje una puta colonia.
dilluns, de maig 21, 2012
Domingo pero no
Hoy debería ser domingo y justificar así el esfuerzo estéril por ser mejor persona, avanzar un peldaño, no hacer más daño, conseguir un trabajo, dejar de recordarme, echarte de menos o sentirme viva aunque todo esto esté tan muerto.
dilluns, de febrer 27, 2012
Reflexión sobre el verano que nunca existió, el futuro que no tengo y la no huida. O de cómo consigues salvarme.
El único periódico que me dio voz ha cerrado. Tras la tristeza por todos aquellos que seguían gritando desde sus páginas (excompañeros de un verano que ya en su momento no existió y ahora, menos que nunca), llegó el egoismo. Sí, así somos los humanos. Tras acordarme de aquellos que se habían quedado sin trabajo, regresé a mi realidad. Me pregunté que qué sería de mí. Si no era la muerte del único medio en el que existí un adelanto de mi propia muerte. Me pregunté si tal vez no debería cambiar de rumbo, elegir otra profesión, tratar de ser feliz en otros caminos que, al fin y al cabo, no los tengo tan cerrados. Tener un sueldo a final de mes que me permitiera estar libremente esclavizada. Ser adulta, al menos. Solo eso, que ya ni en mi edad mando yo.
En este futuro caótico, tengo la sensación de que el horizonte se desdibuja y de que corro hacia ningún lado, sin ninguna meta, sin ningún aliciente más que el de correr mismo. Corro por correr del mismo modo que se vive por vivir.
Pero sé que no es tan simple y que he perdido referentes y costumbres y que a veces dudo de si todavía soy yo. Ya no escribo a mis amigos a pesar de lo fácil que me lo ponen las tecnologías. ¿Pereza? Tal vez. O igual es que no tengo cosas que contar o que no me apetece escuchar siempre lo mismo. "No te preocupes, que algo saldrá". Y no sale nada en este mundo que se hunde desesperadamente, que no lo digo yo, lo dicen los telediarios y también lo dicen esos amigos a los que no llamo. "Habrá que irse", dicen, igual o más jodidos que yo. Y yo no les respondo porque, ¿cómo te marchas del mundo?
Disculpad tanto caos y tanta verborrea.
Pero entonces, siempre llegas tú.
dimecres, de febrer 08, 2012
Ex-traños
Me contaron ayer que un estudio pseudocientífico asegura que en cada uno de
nosotros se queda a vivir una energía de todas aquellas personas con las que has hecho el amor. Yo, en cambio, lo que llevo dentro son canciones de Nacho Vegas, caladas que di solo para te fijaras en mí y fragmentos de películas modernas sin introducción ni nudo ni desenlace que, por cierto, aguanté estoicamente. Estoy llena de promesas que ninguno de nosotros cumplirá, de tequieros vacíos de sentimiento y de sentido, desordenados y mal dichos. Albergo, además, todas vuestras frustraciones y unos futuros imperfectos que reflejan todo lo que podría haber sido con cada uno de vosotros y que
nunca seré. A mí me sirven para acordarme de por qué ya no os quiero. Espero que hagáis lo propio con lo que os haya quedado de mí y os recordéis por qué ya no me queréis, si es que algún día me quisisteis.
dijous, de gener 19, 2012
Renacer (o Ya no)
Volví a dejar el café. Mi estómago se queja a su manera y gracias a él, paso las noches sobria. El mundo es distinto desde hace poco y me siento viva. Recorro caminos de ida dos veces. Voy. Y vuelvo a ir. Ya no le tengo miedo a vivir. Siento el revuelo de algo nuevo, aún sin rostro y aún sin alma, pero reconforta. Los días son distintos aunque tienda siempre la misma ropa. Y Madrid, que no se termina de marchar, me duele cada vez menos. Me estoy encontrando. Paso tiempo sola y ya no lloro. Mantengo conversaciones intrapersonales y me escucho. Ya no me asusta oir lo que pienso.
Ya no me asusto.
Ya no me asusto.
diumenge, de gener 08, 2012
Cicatrices
Tal vez tenga razón María y envejecí.
Perdí la frescura entre tanto ir y venir,
entre tanto tren y tanto asiento frío.
Es duro perder la noción del hogar
(que la perdí)
como lo es perder a un amigo
para siempre.
Y mira que casi nada es para siempre.
Pero esto sí.
Mi situación es la siguiente:
la televisión me aburre,
el ordenador rebosa de supuestamente alegres vidas ajenas
que lo único que consiguen
es hacerme cuestionar
dónde quedó la mía.
Resulta irónico.
Tantas veces me pregunté
cómo sería sentirse sola
y ahora
que lo sé
no tengo a quién explicárselo.
Perdí la frescura entre tanto ir y venir,
entre tanto tren y tanto asiento frío.
Es duro perder la noción del hogar
(que la perdí)
como lo es perder a un amigo
para siempre.
Y mira que casi nada es para siempre.
Pero esto sí.
Mi situación es la siguiente:
la televisión me aburre,
el ordenador rebosa de supuestamente alegres vidas ajenas
que lo único que consiguen
es hacerme cuestionar
dónde quedó la mía.
Resulta irónico.
Tantas veces me pregunté
cómo sería sentirse sola
y ahora
que lo sé
no tengo a quién explicárselo.
dijous, de novembre 17, 2011
Tripaliāre
Algún día será el día
y tanto sudor
y tanta lágrima
se materializarán
en un número más en el banco,
en un coche,
o tal vez un piso, quién sabe,
en todo aquello
que jamás deseaste.
Tú
que te creíste libre,
que te creíste pájaro.
Mírate ahora
más libre que nunca
y pensando
que la libertad llegará
cuando por fin te enjaulen.
y tanto sudor
y tanta lágrima
se materializarán
en un número más en el banco,
en un coche,
o tal vez un piso, quién sabe,
en todo aquello
que jamás deseaste.
Tú
que te creíste libre,
que te creíste pájaro.
Mírate ahora
más libre que nunca
y pensando
que la libertad llegará
cuando por fin te enjaulen.
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