Es mostren els missatges amb l'etiqueta de comentaris microrelatos. Mostrar tots els missatges
Es mostren els missatges amb l'etiqueta de comentaris microrelatos. Mostrar tots els missatges

dijous, de gener 30, 2014

Asesinato

Miraba no hace mucho las fotografías de carnet que guardo en mi cartera. Entre la multitud de sonrisas congeladas te apareciste tú, que ya no me quieres, sonriéndome como me sonreías cuando aún me querías. Las fotos de carnet, como los álbumes, son cementerios de sonrisas, pero la tuya estaba tan viva que tuve que asesinarte. Y te pinté un bigote de mariachi ridículo, para que ya no me duelas.    

divendres, de gener 17, 2014

Des/Cons/trucción

Hay pocas cosas que sepa con certeza.
Desconozco, por ejemplo, cuánto tiempo nos queda.
Si somos una enfermedad y nos estamos muriendo,
si viviremos eternamente
o si estamos muertos ya.
Desconozco si serás tú quién conteste mis llamadas
el resto de los tiempos en los que siga viva
porque dudo, también, de si vivo
o si muero
por ti.  

dimecres, de gener 15, 2014

divendres, de juny 21, 2013

Amor 2.0

Te quiero.
Parpadea el cursor
como un semáforo en ámbar.
Te quiero.
Tic-tac.
Y podría darle al intro
para que lo supieras
ahora.

O también podría tragármelo
que resbalara por mi esófago
y metabolizarlo
para que quede tatuado,
como un estigma,
en cada célula de mi organismo
para siempre.

divendres, de novembre 23, 2012

Neighborhood

Superar viejos traumas, de camino a casa
y la felicidad de cruzar el umbral
aunque la mesa, como siempre, aún esté por poner.
Tú estás serio porque tienes hambre,
no te lo pregunto: tienes hambre, afirmo
mientras interrogo al huevo solitario de la nevera
y al jengibre, que no sé para qué lo compramos.
Qué hago con vosotros.
En la calle suenan motos asfixiadas
y en el patio de luces, la vecina
últimamente ya no llora.
Será que superó la quimio, me dices
o el abandono del marido, pienso,
o los reproches de sus hijos,
o su baja autoestima que no le deja mirar a la cara
que no te deja ver
la tierra árida de sus ojos
donde ya no brota vida
pero tampoco muerte porque,
ya ves,
ni siquiera morirse puede.

dijous, de novembre 08, 2012

Esperar

Las salas de espera es el espectáculo de títeres de cuando eras pequeño. Un monigote con un palo, preguntándote ¿dónde está la bruja, que no la veo? ¡Ahí, detrás tuyo!, gritas desgarrándote la garganta. Pero el títere, que sospechas ya que es medio tonto, siempre se gira para el lado contrario. Así son las salas de espera. Siempre estás mirando hacia el lado opuesto al que debes dirigirte. Para no anticiparte. En mi caso, siempre miro hacia la ventana que encuadran los edificios perfectamente clónicos en los que cualquier tiempo pasado fue peor. Y ahí estás, tratando de evitar cruzar la mirada con el señor del bigote de delante, que busca tu redención. Deberías decirle algo, pero no hay empatía en las salas de espera. Acaso una leve sonrisa, un "estamos igual de jodidos", un "qué día el de hoy". Conversación de ascensor, pero sin huida posible. Las salas de espera siempre esconden cosas mejores. Quiero decir que nada es peor que esperar. A que te llamen, a que te operen, a que te digan que ya no te quieren. El señor del bigote sigue clavándote los ojos de cordero degollado. Y entonces te acuerdas de cuando te dijeron que la gente mayor ya está podrida; que ya ha podido hacer cosas malas. Y tú, señorita, sientes afecto por lo podrido. Así que te ves de repente, cual Jesus Christ, echándote a andar hacia la puerta por la que llegará lo esperado. Mirando cara a cara a la bruja, con el palo entre las manos. "Por fin te encontré", tres golpes secos y se acabó el espectáculo. The End. Y perdonas al señor del bigote, con la mirada. Les perdonas a todos que te ven dirigirte hacia la puerta. "Señores, se acabó esperar", te oyes decir a modo de superhéroe. "A partir de ahora, mando yo".

divendres, de març 23, 2012

Violencia en 74

Ayer fue violento. Sí, lo sé, debería tenerlo superado. Pero la vehemencia con la que te besabas con la otra chica me resultó un espectáculo muy violento de presenciar. Antes, esos labios eran míos. Y esa lengua, los mordiscos, la saliva. Todo mío. De hecho, lo más violento de todo es que siempre decías que fui yo quién te enseñó a besar. Y por lo tanto, esos besos que regalabas ayer eran también míos.

dilluns, de març 12, 2012

esto no es amor

Le dijo que no le esperara. Que viviera su vida. Que no hipotecara sus sueños por él porque él quería irse muy lejos, quería volar. Y pobre. No se daba cuenta de que cuanto más se alejaba de ella, más y más cerca estaba del suelo.