Hace un mes que todas mis metas están cumplidas
y, sin embargo,
nunca antes había sentido tanto vértigo
por estar viva.
"Los hombres olvidan siempre que la felicidad humana es una disposición de la mente y no una condición de las circunstancias." John Locke.
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diumenge, de març 31, 2019
dijous, d’agost 28, 2014
Eso
Así que era eso.
Buscar otros vértices
que encajen en mis vacíos,
en el surco de mi clavícula,
en el hueco de mi estómago.
Así que era eso,
contar otras marcas
para conseguir que se borren
tu lunar de la espalda
y la galaxia que lo rodea.
Así que era eso.
Agarrar otras manos
- que cogen distinto -
y endurecerlas
para que parezcan tuyas.
Era eso.
Escuchar otros cuentos,
tragar otras salivas.
Reír otras bromas.
Contar otras mentiras.
Al final, era solo eso:
conocer otros nadies
que se parezcan a ti.
Y echarte de menos
porque no son tú.
Buscar otros vértices
que encajen en mis vacíos,
en el surco de mi clavícula,
en el hueco de mi estómago.
Así que era eso,
contar otras marcas
para conseguir que se borren
tu lunar de la espalda
y la galaxia que lo rodea.
Así que era eso.
Agarrar otras manos
- que cogen distinto -
y endurecerlas
para que parezcan tuyas.
Era eso.
Escuchar otros cuentos,
tragar otras salivas.
Reír otras bromas.
Contar otras mentiras.
Al final, era solo eso:
conocer otros nadies
que se parezcan a ti.
Y echarte de menos
porque no son tú.
dissabte, de juny 28, 2014
Noche de San Juan
Me vienen imágenes tuyas.
Están habitando permanentemente las paredes de mi cabeza.
Tú agarrándome del cabello.
Tú y mis labios mordidos.
Tú y tus dedos entre mi lengua y la confusión de los órganos
y qué es tuyo y qué es mío en este juego al que jugamos.
Y quién gana.
Y cuánto he perdido.
Me tortura recordar tu mirada
antes del incendio universal.
Antes de la explosión volcánica que hay todas las noches de San Juan.
Y lo poco santo de todo esto,
y cuánto dolor siento por todo esto.
Me atraviesan frases tuyas
como una balacera.
Son minas latentes esperando un pisotón para estallar.
Y explotan cada vez que las recuerdo.
En cada ocasión que me vienen tus palabras,
tus "no me marcho, estoy aquí".
No es verdad.
Te has ido y no estás. No sé nada.
Y en este silencio casi pactado no encuentro el modo de poderte decir
que no decidir, es otra manera de elegir.
Están habitando permanentemente las paredes de mi cabeza.
Tú agarrándome del cabello.
Tú y mis labios mordidos.
Tú y tus dedos entre mi lengua y la confusión de los órganos
y qué es tuyo y qué es mío en este juego al que jugamos.
Y quién gana.
Y cuánto he perdido.
Me tortura recordar tu mirada
antes del incendio universal.
Antes de la explosión volcánica que hay todas las noches de San Juan.
Y lo poco santo de todo esto,
y cuánto dolor siento por todo esto.
Me atraviesan frases tuyas
como una balacera.
Son minas latentes esperando un pisotón para estallar.
Y explotan cada vez que las recuerdo.
En cada ocasión que me vienen tus palabras,
tus "no me marcho, estoy aquí".
No es verdad.
Te has ido y no estás. No sé nada.
Y en este silencio casi pactado no encuentro el modo de poderte decir
que no decidir, es otra manera de elegir.
dimecres, de juny 25, 2014
Méritos
Ahora que me estoy partiendo por la mitad, que mi estómago se ha convertido en un reflejo de lo que soy: vacíos muertos rellenando huecos, historias mal digeridas, que se atragantan, vómitos en mitad de la noche. Ahora que todo esto sucede y que no sé nada de ti ni de tu tiempo, de qué harás esta tarde, si follarás con ella hoy, si aún me piensas. Ahora que mi cuerpo me ha pedido una pausa y estoy obligada a estar conmigo, no puedo dejar de pensar si estaré condenada a quererte siempre, si me merezco esta pena con la que convivo, por todo el mal que he hecho.
divendres, de juny 13, 2014
#Flores
Dice mi madre que las flores
le huelen a cementerio.
Quizá es que estoy muerta
y sólo tú lo sabías.
Quizá era tu manera de decirme
que te apena que esté muerta
ahora que todo está tan vivo.
le huelen a cementerio.
Quizá es que estoy muerta
y sólo tú lo sabías.
Quizá era tu manera de decirme
que te apena que esté muerta
ahora que todo está tan vivo.
dilluns, de juny 02, 2014
#Caos.
La vida duele mucho más desde que ya no estás dentro de mí.
dimecres, de maig 28, 2014
Desde que ya no me besas
Levantarme, buscar el interruptor a tientas, el electroshock en las retinas, el ruido del telediario matinal mientras me quema el café con leche que ya no me apetece pero me obligo a beber, como me obligo a peinarme, a ponerme las pestañas, los pómulos, la sonrisa. Y me miro desde el otro lado, con la cara buena, la de mentira, y me guiño un ojo y me mando un beso, y cuándo fue la última vez que me besaste, me interrogo, y qué distinto besarás ahora. Me siento en el coche, canturreando los viejos éxitos de un cantante decrépito que ya nadie recuerda y los camioneros deprimidos de la autopista, fumando de buena mañana, quizá escuchen lo mismo que yo, quizá por eso están tristes, o quizá sea, me digo, porque tampoco les besan. Pasa el día. Entre cadenas de mensajes, entre copias ocultas y toneladas de plástico, entre puñaladas de gente que no se quiere, gente a la que tampoco besan, afirmo, y por un momento parece que la empatía me consuela. Salgo a correr y lo hago en círculos, porque estoy perdida y tengo miedo de no saber volver ahora que sé que no vendrás a buscarme, que no notarás mi ausencia. Y llega la noche y me pongo las legañas para poder dormirme y ni por esas; son las dos de la mañana y no consigo arrancarte de mí y lo que es peor, de mis labios, tan marcados que no dejan que otras bocas encajen.
dimecres, d’abril 30, 2014
Distancias
Me marcho y acaso eso me
acerca de algún modo a ti, a tus viajes constantes y a tu falta de tiempo, a tu
ojalá estuviera yo allí, ojalá estuvieras tú aquí. Pero ni estoy
ni estás y yo me marcho y tengo la sensación de que, como tú, estoy en un lugar
al que no pertenezco; ni siquiera mi pecho consiguió ser tu casa y, si lo fue, yo
no lo sentí. Me marcho y aunque vuelvo, creo que nadie espera mi regreso. No sé
si también te ocurre; que te vas y no sabes si dueles o si alivias. Me marcho pero
vuelvo y tengo un caos esperando mi llegada: dejarme absorber o alejarme; matar
o morir. Al final todas estas incoherencias tienen una raíz: él no termina de
morirse y yo no termino de vivir.
dilluns, de febrer 17, 2014
Vómitos XX
Hoy es uno de esos días en los que necesitaría que me graparas el alma a mordiscos
y que aislaras estos vacíos que me carcomen.
Que fueras cimiento para mi única verdad: que sólo tú me conoces.
Sin embargo, estás ya muy lejos
en otra cama, en otra habitación.
Devuélveme mi saliva, que no sé quién soy.
y que aislaras estos vacíos que me carcomen.
Que fueras cimiento para mi única verdad: que sólo tú me conoces.
Sin embargo, estás ya muy lejos
en otra cama, en otra habitación.
Devuélveme mi saliva, que no sé quién soy.
dimarts, de desembre 10, 2013
In memoriam
Ayer leí el libro que nunca debería haberte escrito tu padre.
Sentí que todavía estabas a este lado del mundo.
Donde las cosas todavía duelen.
Y vaya si duelen.
Sentí que todavía estabas a este lado del mundo.
Donde las cosas todavía duelen.
Y vaya si duelen.
dijous, de setembre 26, 2013
Vómitos XIX
Ver cosas tuyas habitando cosas mías. Son objetos huérfanos, que ya no te pertenecen, pero tampoco los siento míos. Tus cosas están por todas partes. Mi rincón con tus gafas de buceo. Mis cajones con tus bufandas. Todavía no hace frío, me consuelo, y me tranquiliza pensar que aún queda un tiempo para usarlas y llevar tu olor pegado al cuello. Un olor que, ahora que lo pienso, quizá tampoco te pertenece. Quién sabe a qué olerás ahora. A otras camas. A otras salivas. Estoy borrando tus rutinas y costumbres. Mis reproches, la cuenta de las veces que te pedí que me salvaras y no lo hiciste.
Ahora necesito abandonar tu azotea. Reconstruir el nido que fui para los pájaros que un día me enseñaron el camino a tu casa. Volver a poner los cimientos para este cuerpo doblado. Y alimentar, de nuevo, lo bueno que crece en mí.
en la caja de
del corazón,
diarrea mental,
huellas,
pájaros,
tristeza
dimecres, d’agost 07, 2013
Primera guerra mundial
Ya no recuerdo
los incendios en la cama,
la explosión de mi pecho,
la urgencia de los cuerpos
desnudos
por deborarse,
ni tus cabellos
erizados
como palmeras
en tormenta de agosto,
en vendaval violento de verano.
Tan violento
como el día de hoy.
los incendios en la cama,
la explosión de mi pecho,
la urgencia de los cuerpos
desnudos
por deborarse,
ni tus cabellos
erizados
como palmeras
en tormenta de agosto,
en vendaval violento de verano.
Tan violento
como el día de hoy.
diumenge, de febrer 10, 2013
Valencia como reflejo
Si algo me quedó claro de Valencia es que es un lugar donde no hay que vivir. Lo repetían los dos juntos, cada vez que parábamos en un semáforo que aún parpadeaba en verde. Cuidao, párate, que estos no frenan. Son lo peor. Luego comimos Pakistaní y por unos instantes me sentí alternativa, como cuando vivía en Madrid y leía los libros de Ágata y llevaba bufandas de lana quilométricas. Yo es que estoy acostumbrada a salir a cenar bocata, la verdad. Por eso del dinero..., dije. Aquí en Valencia también es típico ir de bocata, pero es que son pequeños y caros. Son lo peor, me dijeron ellos. Por la mañana me rodeé de ojos llenos de futuro, de corazones que aún bombean esperanza. Fue bonito, suficiente para creerme, por un instante, que todo sería mejor. Luego el taxista me explicaba que menosmaldeloscruceros, que Valencia ledaelculoalaplaya, que el gobierno que tenemos es lo peor. Y me dejó en la Estación del Norte, de una frialdad extrañamente planificada para un tren que llegó ardiendo, que me escupió en casa donde me recibió el silencio. Y pensé que nada de lo que me habían contado en Valencia era verdad. Que lo peor es llegar a casa y darse cuenta de que nadie te espera.
divendres, de febrer 08, 2013
Los días de antes
El día antes de que te fueras yo hablaba de feminismo. De tetas y coños, de Girls to the front, ese tipo de cosas que ni me van ni me vienen. Aguanté la conversación que no me importaba y me fui a dormir a la misma hora de siempre. Por la noche no soñé contigo, ni tuve ningún tipo de premonición extraña por la mañana. Después ya vino la llamada, llorar sola de camino al trabajo y el resto de mi vida. A veces me entristezco porque creo que te merecías un mejor último día en mi cabeza. Y porque al irte me di cuenta de que la muerte no tiene nada de místico, al menos en los que no nos morimos. No hay señales ni conexiones. No hay nada en los días de antes. Desde entonces, procuro crear días de antes preciosos para aquellos momentos que creo últimos. El día anterior a mis veinticinco. El día de antes que Laia se marchara (aunque algún día tendrá que volver). El día de antes de la última cena todos juntos, antes del éxodo universal. El día antes a su último mensaje, a la última llamada, al último beso de los que me quisieron desde entonces. El día anterior al día en que, quien se reflejaba en el espejo, todavía era yo.
divendres, de gener 11, 2013
Canibalismo in extremis
Tan solo cayó un muro
pero yo siento
que ya no hay nada que me sustente.
No sé en qué momento me volví frágil
del mismo modo que ignoro el instante
en el que desaparecí de mí.
Tal vez fue Madrid
o que ya no esté.
La falta de amor,
las camas sin deshacer...
Verás, no creo en la suerte
pero
vuelve a encontrarme.
Y sé mi alimento.
Que me muero de hambre.
pero yo siento
que ya no hay nada que me sustente.
No sé en qué momento me volví frágil
del mismo modo que ignoro el instante
en el que desaparecí de mí.
Tal vez fue Madrid
o que ya no esté.
La falta de amor,
las camas sin deshacer...
Verás, no creo en la suerte
pero
vuelve a encontrarme.
Y sé mi alimento.
Que me muero de hambre.
en la caja de
Madrid,
rabia,
tiempos cambiantes,
tristeza
dimecres, de desembre 05, 2012
Símbolos
Que se me rompan las cosas es solo un símbolo.
Como lo es que ya no vayas a volver,
o la edad que no tengo.
Es un símbolo de mi involución,
de que estoy hecha añicos.
De que, como el corcho, estoy más vacía que llena
y por eso floto
aunque yo solo quiera hundirme.
Meter la cabeza dentro.
Bucear el silencio
y dejar de preguntarme:
¿cuánto hace que no me divierto?
Como lo es que ya no vayas a volver,
o la edad que no tengo.
Es un símbolo de mi involución,
de que estoy hecha añicos.
De que, como el corcho, estoy más vacía que llena
y por eso floto
aunque yo solo quiera hundirme.
Meter la cabeza dentro.
Bucear el silencio
y dejar de preguntarme:
¿cuánto hace que no me divierto?
divendres, de novembre 23, 2012
dilluns, de novembre 19, 2012
Reproche inerte
No hay palabras de amor
en este otoño de cartón piedra,
ni besos salvajes.
Ni encías manchadas
con tu saliva.
Sabes a salitre
como si te hubieras vuelto roca
que habita este mar
al que lanzo mensajes
en botellas:
"Socorro.
Necesito que me salves."
De mí.
Pero nunca te llegan.
en este otoño de cartón piedra,
ni besos salvajes.
Ni encías manchadas
con tu saliva.
Sabes a salitre
como si te hubieras vuelto roca
que habita este mar
al que lanzo mensajes
en botellas:
"Socorro.
Necesito que me salves."
De mí.
Pero nunca te llegan.
divendres, d’octubre 26, 2012
Vómitos XVII (o la vida, que no llega)
Otra vez esa sensación.
Correr.
Pero hacia ningún lado.
Nada termina nunca de llegar.
Mis esperanzas se asemejan a los topos de luz que se cuelan por las persianas.
Intermitentes,
pequeñas lumbres que consiguen calentar el interior de mi pecho
donde nacen los deseos,
las ilusiones.
Pero
insuficientemente reales,
insuficientemente grandes como para que algún día
consigan que ardan.
No encuentro la salida.
Vivo atrapada entre estas costillas,
golpeando órganos,
alimentando vísceras
y sin poder salir.
Veo el exterior a través de los agujeros que dejó la carcoma.
Ésta es mi casa:
un escudo roído,
un caparazón apolillado.
Hay vida ahí fuera
y si algo bueno tiene
este alma de corcho
es
que la lluvia la cala
pero nunca,
nunca la ahoga.
Correr.
Pero hacia ningún lado.
Nada termina nunca de llegar.
Mis esperanzas se asemejan a los topos de luz que se cuelan por las persianas.
Intermitentes,
pequeñas lumbres que consiguen calentar el interior de mi pecho
donde nacen los deseos,
las ilusiones.
Pero
insuficientemente reales,
insuficientemente grandes como para que algún día
consigan que ardan.
No encuentro la salida.
Vivo atrapada entre estas costillas,
golpeando órganos,
alimentando vísceras
y sin poder salir.
Veo el exterior a través de los agujeros que dejó la carcoma.
Ésta es mi casa:
un escudo roído,
un caparazón apolillado.
Hay vida ahí fuera
y si algo bueno tiene
este alma de corcho
es
que la lluvia la cala
pero nunca,
nunca la ahoga.
dijous, d’octubre 04, 2012
Amputación
Aún te reconozco en las calles, aunque estés ya tan lejos, a 13.000 kilómetros. Tullida, siento que todavía no te he perdido, que aún no te han arrancado - o te has arrancado, por necesidad - de mí. Llevaba tiempo sin llorarle y ahora te lloro a ti, tan real y tan fugitiva, de camino hacia la vida. A veces pienso si no es este dolor envidia y si no es esta amputación una barbarie, cruel pero necesaria, para que por fin comencemos a asumir responsabilidades; para que, al fin, comience mi juego y aprenda, como tú, a jugar a la vida, [a la vida sin ti].
en la caja de
del corazón,
tiempos cambiantes,
tristeza
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