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dilluns, de gener 26, 2015

De vacíos

Tengo en el cuerpo un vacío. Hace ya un tiempo que lo vengo diciendo, pero el otro día se materializó y fue dolorosamente real. Hablaban mis amigos de muchas cosas - cosas ya adultas - como alquileres, bodas, trabajos serios. 
A la tercera copa, me dije por dentro ya somos mayores e intenté visualizar las discusiones matrimoniales, el ¿colegio público o privado?, y dejar de hablar de sexo, dejar de hablar de placer y hablar sobre estudios, sobre deseos proyectados, sobre si será bueno o será malo. Hablaban mis amigas de todo eso y yo estaba en otro sitio, en una casa que nunca he habitado con un marido que nunca he tenido mirándome en el espejo. Yo tengo un vacío, me explicaba, tengo el hueco de todos los hijos que nunca tuve. 
no
se 
rellena. 




dimecres, de març 20, 2013

Días en los que el mundo no importaba

Agárrame, enrédate a mi pelo y retenme. Sabes que me marcho... No dejes que me marche. Necesito seguir creyendo que, de algún modo, todavía hay alguien que no quiere que me vaya. Que soy especial, aunque ya no consiga hacer nada que te sorprenda. Házlo, va, oblígame a quedarme, pídeme una historia cada noche. Di que me necesitas, que sin mi tienes insomnio, que los días son más feos. Vamos, hazlo. Igualmente me iré pero al menos, tendré un motivo para volver. Sabré que me estarás esperando. Que cuando nos reencontremos nos comeremos en lo baños del aeropuerto, como hicimos aquél día en el que nos avisaron de lo del meteorito. Como hicimos aquellos días en los que el mundo no nos importaba.

dimecres, de febrer 27, 2013

Lleno

El mundo está lleno
de personas
deseando ser amadas.
De animales
haciendo el amor.
De paisajes
que son testigos
de la espera de una cama
sin frío
y de los animales
en celo.

De todo eso
al menos
el mundo
aún está lleno.

dimecres, de febrer 20, 2013

divendres, de febrer 08, 2013

Los días de antes

El día antes de que te fueras yo hablaba de feminismo. De tetas y coños, de Girls to the front, ese tipo de cosas que ni me van ni me vienen. Aguanté la conversación que no me importaba y me fui a dormir a la misma hora de siempre. Por la noche no soñé contigo, ni tuve ningún tipo de premonición extraña por la mañana. Después ya vino la llamada, llorar sola de camino al trabajo y el resto de mi vida. A veces me entristezco porque creo que te merecías un mejor último día en mi cabeza. Y porque al irte me di cuenta de que la muerte no tiene nada de místico, al menos en los que no nos morimos. No hay señales ni conexiones. No hay nada en los días de antes. Desde entonces, procuro crear días de antes preciosos para aquellos momentos que creo últimos. El día anterior a mis veinticinco. El día de antes que Laia se marchara (aunque algún día tendrá que volver). El día de antes de la última cena todos juntos, antes del éxodo universal. El día antes a su último mensaje, a la última llamada, al último beso de los que me quisieron desde entonces. El día anterior al día en que, quien se reflejaba en el espejo, todavía era yo.

divendres, de gener 04, 2013

Inventario fallido

Este año no he hecho inventario por miedo. Creo que daba negativo. Demasiados corazones en demasiadas coordenadas. Me estoy cansando de querer en las distancias, de querer en el futuro que tal vez nunca llegue. Me estoy cansando de querer. Quise escribir un libro con mis decepciones pero era demasiado corto; una palabra: Yo. En esta era del egoísmo tal vez es momento de mirar hacia mi mayor decepción, atisbar de mis párpados hacia dentro, hacia el rojo de la sangre, donde nunca antes miré. Auscultar por debajo de la piel, sondear el fondo de mi organismo, lo oscuro que prolifera y que no quiero más, lo que me hace decir yo no soy era así. Es momento de mirar hacia donde casi nadie llega y tú te conseguiste quedar a vivir. De regenerar esto antes de que metastatice y sea demasiado tarde.

divendres, de novembre 23, 2012

Neighborhood

Superar viejos traumas, de camino a casa
y la felicidad de cruzar el umbral
aunque la mesa, como siempre, aún esté por poner.
Tú estás serio porque tienes hambre,
no te lo pregunto: tienes hambre, afirmo
mientras interrogo al huevo solitario de la nevera
y al jengibre, que no sé para qué lo compramos.
Qué hago con vosotros.
En la calle suenan motos asfixiadas
y en el patio de luces, la vecina
últimamente ya no llora.
Será que superó la quimio, me dices
o el abandono del marido, pienso,
o los reproches de sus hijos,
o su baja autoestima que no le deja mirar a la cara
que no te deja ver
la tierra árida de sus ojos
donde ya no brota vida
pero tampoco muerte porque,
ya ves,
ni siquiera morirse puede.

dilluns, d’octubre 29, 2012

Reset

Hay una mancha de sangre en el lavabo
y tú no conoces esa parte de mí.
El primer pinchazo llega siempre al despertarme. 
A partir de ahí ya todo es mejor.
La explicación fría, los ojos llorosos,
el aliento que no te di,
el perdón que nunca dije,
ese adiós, seco, inerte;
y yo llorando de camino a casa.
Tú no conoces esa parte de mí.
El calor en el espinazo
cuando me dijiste que me querías,
tú no lo sabes pero
yo sabía ya que eso era malo,
que se acabó.
Game over. 
Y a pesar de todo lo intenté. 
Y tú no conoces esa parte de mí.
Desde entonces habito
este cuerpo yermo
y hago esfuerzos casi estériles
por ser mejor persona, por querer más fuerte y por no hacer daño.
A veces siento que en realidad,
todo esto es un examen
y que espero tu corrección
que nunca llega
porque tú no conoces esa parte de mí.
Ya no hago las cosas tan mal
aunque es verdad que no te quise como debía
como es verdad que tú no me perdonas.
Este cuerpo que resido te es extraño
y escribiendo esto me doy cuenta
de que es normal,
de que hay más de mí sin ti que contigo;
de que tú ya no conoces casi nada de mí.

dilluns, de juny 11, 2012

Verano del 2008

Yo no sé si tú sabes
cuántas veces te tuve
sin quererte
y cómo eso repercute en mí
cuando sueño que me gritas
desde el otro lado
de alguna cama que ocupamos
en aquél tiempo que no te quise.
Todavía te recuerdo.
Qué calor aquel verano
se enredaban las rodillas
con el sudor de tus manos
y las cortinas, como abanicos,
dándonos el aire que nos faltaba.
Cuántas cosas nos dijimos.
Mentiras, todo mentiras.
Pena de mí, qué mentirosa,
decir te quiero sin sentirlo.
Pobre de ti, cuánto pronóstico,
decir te quiero sin tenerme.
De ti solo recuerdo
el frío, que llegó luego.
Aún era verano pero yo
estaba tan fuera ya de ti
que no me quedaba nada
del calor que dejaste
aquellas veces que te tuve
[sin quererte]
dentro.

dilluns, de maig 28, 2012

Tus sesenta

No sé cómo devolverte el texto que te debo. Podría ponerlo bajo tu almohada, un memorándum por los tiempos en los que dejabas mis dientes de leche, convertidos en quinientas pesetas, bajo mi cabeza. Solo yo sé cuántas veces empecé a escribir esto y no sé si podré terminarlo. Debería enseñarte dónde guardo los puntos para estas frases que nunca termino. Están aquí, sellando este cuerpo ya casi cicatrizado. Algún día toseré y saldrán disparados, tal vez sin sentido, pero empezarán a haber puntos y a parte, tal vez finales, quién sabe. Tal vez finalice entonces el miedo que le tengo a los cumpleaños. Lo siento, tú sabes que de algún modo emprendí la lucha a través de tu imagen soplando las velas, en este cumpleaños silencioso que celebramos. Sesenta. Sé que te debo un texto pero no sé cómo se agradece la vida, y me cuesta escribirlo. Buscar las palabras adecuadas para que lleguen a ti y se conviertan en lo que son: amor, gratitud, comienzo. Lo intento y nada me convence, pero no me canso. Nadie se cansa de luchar si no está solo y yo no lo estoy porque siempre estás tú. Quería decirte que tú tampoco estás solo. Ni lo estarás. La soledad se cultiva como se cultiva este odio que siento algunas veces por quien no me merece. Pero este texto iba de ti, papá, que siempre me desvío. De cómo decirte que te quiero sin que sea tan evidente. Resulta que en este final de mayo, lo único que querías era un texto por tu cumpleaños. Y yo te traje una puta colonia.

dijous, de febrer 02, 2012

No te mueras

Tengo el cuerpo lleno de cicatrices
y ninguna es de amor.
Las películas mienten.
Ya no
mata el amor,
ya no
desgarra querer,
solo duele
y solo a veces.
Parte de nuestra involución
fue ésta:
por amor
ya nadie
muere.

dilluns, de gener 23, 2012

T'est.

Barcelona acoje porque fue tu casa y fue casi la mía.
En el metro la gente va llena de cosas: bolsas de El corte inglés,
un ojalá me la encuentre esta noche, un no quiero dormir sola.
Y la mujer de las medias marrones
rezando por encontrar a alguien que se las quite.
Se enredan los te quieros en las lenguas de los urbanitas
y nunca llegan a salir
porque en la ciudad todo es cemento
y nadie cede a querer
sin la seguridad de lo eterno, de lo que no se derrumba.
Así que no hay te quieros en Barcelona
y tú y yo caemos presos de tanta entropía.
La gente va llena de cosas: un móvil androide,
una vida paralela, un mensaje clavado en el miocardio.
Y la niña de trece que engaña a sus padres
que creen que está en casa de una amiga estudiando para el lunes.
Barcelona es caótica, pero fue tu casa.
Contiene en su interior a seis millones de orejas deseando
oir de otra boca
que le quieren y le piensan.
Y nadie lo hace
menos tú.

diumenge, de gener 08, 2012

Cicatrices

Tal vez tenga razón María y envejecí.
Perdí la frescura entre tanto ir y venir,
entre tanto tren y tanto asiento frío.
Es duro perder la noción del hogar
(que la perdí)
como lo es perder a un amigo
para siempre.
Y mira que casi nada es para siempre.
Pero esto sí.

Mi situación es la siguiente:
la televisión me aburre,
el ordenador rebosa de supuestamente alegres vidas ajenas
que lo único que consiguen
es hacerme cuestionar
dónde quedó la mía.
Resulta irónico.
Tantas veces me pregunté
cómo sería sentirse sola
y ahora
que lo sé
no tengo a quién explicárselo.

dijous, de juliol 28, 2011

Sobre las verdades y las mentiras

Últimamente me toca ceder. Cedo en los temas de conversación, en apariencia y en protagonismo. Cedo mi silla cuando la necesitan, mis ideas a la mínima, mi seguridad en  instantes. Hablo sobre asuntos banales. Me recombino con otras mentes que pretenden escudriñar la mía a base de cuestiones profundas: te gusta lo que haces, cuánto tiempo llevas aquí, te gusta la ciudad. Yo contesto sí, lo suficiente, no está mal. Sonrío y, sorprendentemente, no saben que no es una sonrisa de las de verdad. Es genial no tener que usar máscara; con mi anónima existencia aquí, me basta. Y es curiosa la manera en la que la compañía me compensa, a mí, que desde que me quedé aislada en este desierto defendí la soledad. Es extraño, pero me sienta mejor el anonimato en compañía. Me hace más feliz ir cediendo, aunque yo no sea así cuando me conocen de verdad. De verdad. Qué cosas. Tal vez si existe alguien que me conozca “de verdad” debería saber que a veces también soy una figura anónima, acompañada y que cede. Una versión falsificada de mí misma. Tal vez nunca me conozca “de verdad”. Hay cosas de mí que me sorprenden cada día. Tal vez no exista la verdad. Tal vez todo sea mentira. Como yo misma aquí, en el desierto falso que habito. Viviendo la verdad más de mentira que jamás he vivido.

dimecres, de juliol 06, 2011

Todas las canciones huérfanas

Veía en el metro hoy a un señor de unos cincuenta años mirando con ilusión dos discos que, deduzco por su embalaje, acababa de comprar. Me ha traído recuerdos de cuando compraba discos y pasaba todo el camino hasta llegar a casa esperando el momento de oírlo. Preparaba el escenario como si fuera una primera cita; por aquél entonces tenía bañera y me traía una lamparita para que fuera todo más íntimo, junto con el radiocasete. Y entonces llegaban todas las canciones, con paciencia, y recorrían los pasillos de mi conciencia en busca de una puerta que, no sé, tal vez custodiara la habitación de la memoria emotiva. Algunas  canciones lo lograban, otras no, pero me obligaba a escuchar todas y cada una de las canciones porque aquel CD era ahora mi CD y me había costado 2500 pesetas (sí, pesetas). Al final, terminaban gustándote canciones que odiabas tras la primera escucha, gracias a este sistema de... no sé si llamarlo amortización. Ahora ya no funciona así. Las canciones que una vez escuchadas no provocan algo en ti, no las vuelves a escuchar y ya está. Se quedan flotando, en un espacio indefinido. Algo así como el limbo, a la espera de que un alma por fin las bautice y puedan ir al cielo o al infierno de las canciones. Son canciones suspendidas, que apenas rozan ni manchan. Que no martillean conciencias. Sólo la mía.    

dimecres, de juny 15, 2011

Mayo del 10'

Hoy terminé un libro que había empezado en mayo del año pasado. No es que me costase un año leerlo, porque no lo leí constantemente. Lo cogía a ratos; a épocas más bien, porque siempre aparecían otros libros que debía leer con urgencia por otros motivos. Pero el libro de mayo del 2010 siempre estaba ahí, dispuesto a que un día, cuando más me apeteciera, lo sujetara entre mis brazos y lo leyera. De hecho, terminé por establecer una extraña costumbre que fue leerlo cuando había cambios en mi vida. Entiendo que debía ser porque regresar al libro hacía que sintiera que, aunque todo lo que me rodease estuviera de mudanza, yo seguía siendo la chica que leía el mismo libro. Pues bien, se acabó. Acabo de leer la última hoja. Y me ha cogido un algo en el estómago. Creo que estoy empezando a sentir que, tal vez, la que está cambiando ahora soy yo.

divendres, de maig 20, 2011

Huellas en el alma

Si hay algo maravilloso en los enamoramientos fugaces entre extraños, es el hecho de que nunca se llegan a materializar, me empezó a contar. Te pasas todos esos minutos, que la vida te ha cedido para que compartas con tu amor ajeno, imaginando cómo besarán sus labios. O qué tacto tendrán sus dedos y qué olores sus cabellos. Qué espacio de tu vientre conseguirían rellenar sus manos. Y luego llega el juego de mirar sin que te mire para exponerte, más tarde, como si fueras una isla virgen que alberga tesoros secretos. Y bajas del tren, o del autobús sintiendo una péridida terrible. ¿Y sabes por qué?, me preguntó. Negué con la cabeza. Porque consigue besarte en el lugar más íntimo; allí, donde no dejas entrar a nadie: en el alma. Y créeme, Andrea. Las huellas que tienes en el alma no se borran jamás, sentenció.  

dimarts, de maig 17, 2011

nocturnidades I

qué rápido llega el futuro
y ya todo es pasado.
todo.
sé que mañana
la huella del tiempo
se volverá inmortal.
y labrará un surco,
al lado del ojo
que me recordará
a las noches que pasé sin sueños
y a los sueños que pasé sin ti.

dijous, de març 03, 2011

estados (de ánimo)

desde la rabia escribo fuerte. eres un gilipollas. un cabrón. un niñato.
desde la tristeza, escribo como si estuviera peor de lo que estoy. te echo de menos, no sé estar sin ti. en qué me he metido.
desde la alegría escribo como si el mundo fuera un lugar maravilloso. no hay nadie como tú; esta canción la compusieron para nosotros; desde que estamos juntos, sale más el sol. 
sin embargo, llevo unos días escribiendo desde el silencio.

y es por eso que parece que no diga nada.